lunes, 2 de marzo de 2009

VI



HuuuuFFff..!!!....!ff..! Que pedazo de cago me acabo de echar! Me pare y gire para contemplarlo... era como un enorme pescado negro nadando en un estanque demasiado pequeño para su cuerpo.
Tire la cadena todavía mirándolo azorado, y me despedí de el agitando mi mano... como de un querido hijo que se va para nunca regresar... después de todo fue casi un parto.
Dejenme decirles algo de la comida tai: es deliciosa pero extremadamente peligrosa para nuestros intestinos. Quizás sea el picante o las verduras o las bacterias o las frituras o todo junto, pero sin duda puedo afirmar que uno no sabe lo que es cagar hasta que ha vivido al menos dos o tres semanas seguidas en Tailandia.


Otra cosa que llamo mi atención es lo dificil que es emborracharse en este lugar. Se me ocurrió que quizás sea el calor y la humedad, y lo que uno transpira, o el hecho de estar relajado y al pedo. El hecho es que es muy dificil, a tal punto que un dia me preocupe... no es que sea un borracho empedernido, pero como un tipo medianamente observador, no pude dejar de notar que ya llevaba ingerida una buena dosis de cerveza y me encontraba tan lúcido como para esculpir (quizás con corte holandés) el mas fino brillante con un cortafierro de albañil. En ese momento lo tome como un reto. Desafié al cielo agitando mi puño, escupí el suelo, me subí los pantalones (que ya dejaban asomar la raya de mi culo) y me dirigí en busca de mi amiga y de una buena provisión de ron español, una bolsa grande de hielo, algunas latas de coca cola y un poco de lima.
No voy a decir cuanto licor nos consto llegar a un placentero estado de embriagues etílica porque no es mi intención horrorizar a las decentes señoras que han interrumpido sus novelas de la tarde para leer esto, pero creanme que fue bastante y nos tomó varias horas... quizás hallamos roto alguna especie de record insólito, pero fue hermoso descansar la espalda en la arena fresca y mirar las estrellas, satisfecho de haber ganado la batalla... no fue una gran batalla podrá pensar algún puritano o algún serio hombre de negocios o algún ratón de biblioteca... y puede que tengan razón; pero si fue una gran victoria, siempre lo es cuando uno lucha feliz, aun cuando nuestra guerra sea solo un chiste...
Recién acabo de llegar victorioso de esa batalla, sin nadie que me reciba con cantos ni vitoreos... soy un héroe... un verdadero héroe solitario... y como soy un verdadero héroe les digo a esos esepticos que descreen de mi epopeyica victoria en contra de la aburrida sobriedad: chupenme las bolas soquetes!

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